En una sala clínica de El Alto, un niño espera en silencio junto a su madre. No habla, no llora. El mundo ha sido, para él, un lugar casi mudo. Cuando los audífonos se activan, el cambio es inmediato: gira la cabeza, abre los ojos y sonríe. ¡El ya escucha!
En otra sala, un adulto mayor (un abuelito) aprieta con fuerza las manos del especialista. Hace años que el mundo se le había vuelto distante, apagado. Cuando vuelve a oír, no dice mucho. Solo asiente, emocionado. Para él, escuchar nuevamente no es un lujo: es volver a estar presente.
Estas escenas fueron parte de una misión de salud auditiva que dejó una huella profunda en nuestra comunidad.
La Fundación Unifranz, en alianza con la organización internacional CanDASHA (Canadian Society for Development Aid and Sustainable Health Abroad), fue parte de una misión médica enfocada en otorrinolaringología y audiología, desarrollada en El Alto, Bolivia.
Durante cinco días de trabajo intensivo, se logró:
Este no fue un esfuerzo aislado. Fue una intervención pensada para dejar capacidades instaladas, fortalecer al personal local y asegurar que el impacto continúe en el tiempo.
Uno de los pilares de esta iniciativa fue la formación práctica de profesionales de la salud bolivianos. Bajo la supervisión directa de audiólogos de CanDASHA, los profesionales locales recibieron acompañamiento continuo, retroalimentación en tiempo real y herramientas para orientar a pacientes y familias con pérdida auditiva.
Además, el equipo mantendrá contacto permanente con los profesionales capacitados, brindando apoyo, recursos adicionales y seguimiento hasta la próxima misión.
Este enfoque refleja una convicción compartida por la Fundación Unifranz, Clínica Unifranz y CanDASHA:
"El verdadero impacto no está solo en ayudar hoy, sino en fortalecer a quienes seguirán ayudando mañana".
Para un niño, oír puede significar aprender mejor, comunicarse, integrarse.
Para un adulto mayor, puede significar volver a conversar, a participar, a sentirse acompañado.
La salud auditiva no es solo un tema médico. Es un tema de dignidad, inclusión y desarrollo humano.
El corazón de El Alto y de toda Bolivia late con gratitud hacia quienes hicieron posible esta misión. Cada audífono entregado, cada sonrisa recuperada y cada conocimiento compartido es un testimonio del poder de la solidaridad y la cooperación. Gracias a su compromiso, muchos volvieron a escuchar la vida, y juntos seguimos construyendo un futuro lleno de esperanza y oportunidades para nuestra comunidad.
Desde la FundaciónUnifranz en conjunto con la Clínica Unifranz, creemos en las alianzas que transforman realidades. Esta experiencia demuestra que cuando la academia, la cooperación internacional y el compromiso social se unen, el impacto se multiplica.
Donde hubo silencio, ahora hay esperanza...